Afortunadamente, hoy todo es distinto. La radical diferencia es que hoy somos nosotros los que hemos puesto al rey en su trono, somos nosotros los que hemos formado dos partidos políticos y somos nosotros los que los alternamos cada ocho años en el poder. Esta claro que lo tenemos todo bajo control.
lunes, 15 de marzo de 2010
MI TRISTE ESPAÑA (I)
Afortunadamente, hoy todo es distinto. La radical diferencia es que hoy somos nosotros los que hemos puesto al rey en su trono, somos nosotros los que hemos formado dos partidos políticos y somos nosotros los que los alternamos cada ocho años en el poder. Esta claro que lo tenemos todo bajo control.
miércoles, 3 de marzo de 2010
DE RUTINA Y COMAS
Se encuentran, y comparten juntos el tiempo obligado, casual. Un cómo te va, bastante bien, y a ti, también. Un silencio, un buscado cruce de miradas, una sonrisa, un comentario banal, inerte. Puede que una broma, un chiste y después una risa exagerada. Unos dedos acariciándose la oreja o el pelo. Y ya poco más.
Un adiós, cuídate, tú también. Todo sin forzar. Un roce casual al salir y su pequeño escalofrío. Un suspiro cuando está lejos. Y luego el resto de la vida, al menos hasta los veinte minutos siguientes, que es la repetición lo que da fuerza al ritual.
sábado, 2 de enero de 2010
LAS HISTORIAS DEL ABUELO
A mi abuelo le encantaba narrar historias. Sus “cuentos”, todos reales, todos geniales y vividos en primera persona me han acompañado desde que tengo memoria. Los tenía para todos los gustos y situaciones, elegidos dependiendo del humor y disposición de su público. La mayoría de ellos los protagonizan los padres, abuelos y parientes de gente que conozco al menos de vista, gente que muchas veces ignora que su tío o su abuelo tenía una estrecha amistad con el mío, y que hace 40 años vivieron juntos una pequeña aventura digna de ser contada. Es posible que muchos de ellos no conozcan estas historias, y puede que no les importe, ahora yo mismo me arrepiento de no haberles prestado más atención, de no haber preguntado más, de pensar que siempre habría otro momento más apropiado para las densas batalletas del abuelo. Desgraciadamente esos momentos desapropiados han tocado a su fin, dejando cierta sensación de irritante culpa en los que por indolencia dejamos caer en el olvido un buen puñado de grandes historias. Por eso creo que debería contar alguna de las que recuerdo, porqué lo merecen, porqué si no nadie lo hará, y porqué creo que me sentiré mejor.
Empezaremos, indudablemente, por alguna del abuelo Paco, al que nunca conocí, el abuelo de mi padre y mis tíos, el que hasta su muerte guardó bajo el colchón miles de pesetas de
No era desde luego una petición descabellada, mi tío estudiaba en el seminario y a la salida tenía que correr hasta el campo de fútbol, en la otra punta de la ciudad, para llegar a tiempo a entrenar, y una moto le solucionaría mucho la vida. El abuelo Paco tenía muchas virtudes pero como ya se ha insinuado el reparto libre de capital no era una de ellas, “era preto de cojones”, como dicen en mi casa. De todas formas el abuelo ya era mayor, y finalmente y tras muchos y largos intentos las suplicas de su nieto debieron calar en el anciano, que se compadeció de mi tío y le prometió la ansiada motocicleta. Lo más difícil estaba hecho, en teoría. En la práctica el abuelo Paco se encaminó decidido a la tienda, pensando en la razón que tenía su nieto al pedir un medio de transporte, pero también pensando que tal vez una motocicleta no fuera la adquisición ideal para la familia ni para el ninín, seguro que se podía conseguir algo mas provechoso que una mísera motocicleta. Y así fue como el abuelo Paco regresó a casa esa tarde con un flamante motocultor nuevo para su nieto, motocultor con el que mi tío podría atravesar el pueblo hasta el campo y que además sería muy útil en la huerta.
Así era el abuelo Paco. Hay que decir que las quejas y risas unánimes de toda la familia y la humillación a la que se veía sometido mi tío obligaron a mi bisabuelo a devolver finalmente el motocultor, que después volvió a casa apenado y roñando porqué en la tienda le habían estafado, que él pago con dinero contante y sonante y el vendedor le había timado dándole un cheque. Finalmente mi tío conseguiría una moto, y aún tiene una que usa a diario, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.
Así eran las historias de mi abuelo. A mi me encantan, y prometo contar alguna de vez en cuando.
lunes, 21 de diciembre de 2009
MONSTRUOS BAJO LA CAMA
Buenas noches.
(*o puede que descubras que ya hay un jodido blog llamado monstruosbajolacama, te comas la cabeza, no encuentres ningún nombre apropiado y decidas abrir el blog otro día, dos semanas después, cuando decides darle el nombre de monstruos en el armario aunque tú evidentemente no crees que haya nada en el armario, porqué todos sabemos que los monstruos viven y siempre han vivido debajo de la cama)
